Deza alcanza los 50 alojamientos con una oferta que supera el millar de camas

casa ruralEl descenso de la actividad empresarial en la comarca dezana y el parón de la construcción en una zona con una notable actividad propicia que los concellos se interesen por el turismo como elemento dinamizador de la economía. El patrimonio artístico, el paisaje o la gastronomía son algunos de los elementos atractivos de una zona donde existen carballeiras únicas en Galicia, donde se ubican algunas joyas del arte románico o los visitantes pueden deleitarse con espacios naturales de un alto valor medioambiental.
En los últimos tiempos administraciones locales y entidades privadas del sector tratan de impulsar una actividad que no solo puede generar empleo, sino también atraer a un perfil de turista que no solamente busca en la provincia algunas de las mejores playas del planeta o el excelente producto que se cría en las rías gallegas. Hay casos en los que espacios la Serra do Candán, las fragas de bosque autóctono y otros atractivos como el monasterio de Carboeiro, en Silleda, o la Fraga de Catasós, en Lalín, son más valorados por los foráneos que por los propios vecinos de la zona.
El impulso que tuvo hace unos tres lustros la recuperación de antiguas viviendas, reconvertidas en casas rurales, contribuyó al desarrollo de un sector que en Deza cuenta con un total de medio centenar de alojamientos turísticos [hoteles, pensiones y casas de turismo rural], que ofertan un total de 1.130 camas. Las residencias rurales son, precisamente las más numerosas y las 26 contabilizadas en el último balance de la Xunta registran 310 plazas. Pero curiosamente el mayor índice de este tipo de alojamiento no está en los dos principales municipios de la comarca en población y extensión, Lalín y Silleda, sino que se ubican en el término municipal de Vila de Cruces. El impulso del Plan Leader y la iniciativa privada logró, hace años, que la capital cruceña y alguna de sus 28 parroquias fuese conocida por los turistas alojados en la decena de establecimientos. Por detrás se sitúa Silleda, con ocho casas rurales, Lalín solamente tiene cuatro y las restantes se las reparten entre los ayuntamientos de Rodeiro y Agolada.
El siguiente sector más numeroso es el de los locales con categoría de pensión, con una quincena de establecimientos en la comarca y 259 plazas. Lalín dispone de seis, las mismas que Silleda, Vila de Cruces tiene dos y la otra está en Rodeiro. En Agolada y Dozón no figura ninguna. Mención especial merece el municipio castrense, en el que su oferta de alojamiento es inexistente y el visitante no dispone ni de una cama para dormir.
Sin campamentos
El informe de la Dirección Xeral para o Turismo concluye que en los seis concellos dezanos no hay campamentos de turismo. Por último, en lo que respecta a los inmuebles catalogados como hoteles, nueve en total, Lalín y Silleda, con cuatro cada uno, son los municipios donde la oferta es más representativa. El otro establecimiento con esta categoría está en Vila de Cruces. En la capital dezana y en Silleda también se concentran los dos únicos hoteles de cuatro estrellas; el Torre do Deza [en terrenos del parque empresarial Lalín 2000] y el Oca Katiuska [enfrente al recinto Feira Internacional de Galicia].
Además, en una zona atravesada por la Vía da Prata, del Camino de Santiago, el único albergue de peregrinos está en Lalín, aunque Silleda instalará uno de construcción modular en A Bandeira, mientras continúa a la espera de saber qué hará la Xunta con el camping de Medelo.

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