El Principado ha anunciado el desbloqueo de los fondos mineros y la licitación de las mejoras en la carretera AS-254, que une los concejos de Piloña y Caso, durante la primera quincena de junio, pero los piloñeses desconfían del anuncio tras varios años de espera por una actuación vital para el turismo rural como es la mejora de la conexión con el parque de Redes.
Desde que se firmase en septiembre el convenio para la realización de unos trabajos que ascenderán a 45 millones de euros, hubo varios anuncios para la licitación de los mismos, los últimos conocidos para los meses de marzo y el actual mayo. Por ello, existe clamor vecinal ante el lamentable estado de la vía y la demora en las soluciones.
Ejemplo de ese descontento es el vecino Eloy Blanco, el cual todos los días sale a pasear y asegura temer por su vida. «Hay mucho tráfico y no hay arcenes y a veces pienso que puedo tener una desgracia», señala el piloñés, al que se une también María Paz Melendreras, que habla de la reparación como «la historia de nunca acabar» y desconfía de los anuncios que llevan produciéndose desde «hace ya cuatro años», y alerta de los constantes accidentes por la precaria situación de la calzada. «La pasada semana, sin ir más lejos, volcó un camión aquí al lado», recuerda.
En la misma línea se manifiesta Ángeles Cueto, propietaria de un alojamiento turístico en la localidad piloñesa de Vegarrionda y que no parece muy convencida de que se inicie la obra a corto plazo. «Hemos oído muchas veces lo mismo», afirma con tono de resignación, reclamando una obra que define como «urgente y necesaria» para el turismo rural, tan importante para un concejo en el que las principales quejas de los visitantes vienen precisamente en relación a las infraestructuras.
A este respecto, Fermín Sánchez, marido de Ángeles, comenta que los inquilinos de su alojamiento suelen manifestar su descontento con las conexiones a los atractivos naturales de la zona. «Cuando nos dicen que el paisaje es perfecto pero las carreteras desastrosas, se nos cae el alma a los pies», dice Sánchez, añadiendo que «el estado del firme ahuyenta a cicloturistas porque las bicis no pueden circular por culpa de los enormes baches que provocan constantes pinchazos».
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