Zaragoza.- Un puente muy largo y de días alternos que “no ha sido bueno” para los hosteleros porque “ha despistado a unos y a otros”. Éste es el balance que desde las asociaciones de hostelería de las tres provincias aragonesas se hace del período festivo de la Constitución y la Inmaculada. Un puente en el que la ocupación hotelera ha sido de alrededor de un 35% de media en la Aragón.
La situación de crisis ha cambiado los hábitos de los turistas que ahora “prefieren hacer escapadas más cortas”, por lo que, a juicio del presidente de la Asociación de Hosteleros de Huesca, Roberto Pacsa, un puente tan largo “es una barbaridad”. En la provincia altoaragonesa, la ocupación hotelera rondó entre el 25 y el 30% si bien, en algunas zonas como en el entorno de Benasque, se alcanzó un 50% de ocupación hotelera.
En la misma línea se manifestaba el presidente de la Asociación de Turismo Verde de Huesca, Francisco Parra, que ha reconocido que el puente, cuya primera mitad ha sido “muy floja”, pero en la segunda mitad “se animó algo”, “ha despistado a todo el mundo”. Así, en este sector, el número de reservas en casas rurales de gran capacidad “se ha mantenido”, pero ha bajado el número de reservas de habitaciones o de apartamentos pequeños.
Asimismo, la falta de nieve ha contribuido también a que la ocupación hotelera, que ha impedido la apertura de las estaciones de esquí, haya estado por debajo de lo esperado tanto en la provincia de Huesca como en Teruel. Así, en la provincia bajoaragonesa, la falta de nieve ha dejado la ocupación hotelera en torno al 40% en algunas zonas. Sin embargo, atractivos como Dinópolis, Albarracín o el entorno del Matarraña han elevado la ocupación hotelera en estas zonas hasta un 70%.
En Zaragoza, la ocupación hotelera se ha quedado en el 26,8% de media. Una cifra que en la capital se elevó hasta el 39,1%. Desde la Asociación de Hoteles de Zaragoza han incidido en que el hecho de que los días festivos se hayan alternado con días laborales y hayan estado dispersos a lo largo de la semana, no ha beneficiado a este sector ya que la crisis económica está produciendo que el turista nacional organice viajes de duración mas cortos.
Por ello, los posibles beneficios que se hubieran podido derivar del hecho de que existiesen dos días festivos en la misma semana, se hayan diluido.
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