Por tercer año consecutivo, las cifras de visitantes se han estancado en verano, con unos 18.000 menos en julio y en agosto respeto a los mismos meses de 2008. La situación es especialmente sensible en los hoteles de la capital y el Corredor del Henares. La Asociación Provincial de Hosteleros critica los niveles de ocupación, sobre todo en la ciudad; en la Sierra Norte hablan de una ocupación discreta; y en el Alto Tajo dan por buenas las cifras, sin ser comparables a las de 2008.
La crisis ha estancado la cifra de veraneantes en la provincia. El vigor del turismo rural durante buena parte del año no consigue mantener el número de viajeros en verano ni paliar el tremendo bajón en la ocupación de los hoteles de la capital y del Corredor, por lo que, por tercer año consecutivo, el número de visitantes se mantiene en torno a los 22.000 tanto en julio como en agosto y menos de 40.000 pernoctaciones en cada uno de estos dos meses. Hoteles y casas rurales se quejan, en diferente grado y por motivos distintos, de que la crisis ha afectado de lleno al registro de habitaciones.
A falta de las cifras correspondientes al mes de septiembre, los datos de este verano son claros e insisten en la misma tendencia desde que irrumpió la crisis: en julio hubo 21.648 visitas a la provincia y en agosto otras 21.490, casi los mismos datos –incluso algo inferiores– que el año pasado (22.381 y 21.487)y que en 2009 (con 23.449 y 22.445), según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Estos números representan el estancamiento de la caída que se produjo tras comenzar la crisis económica, ya que en el verano de 2008 hubo más de 30.000 visitas en julio y otras más de 28.000 en agosto.
“El turismo rural va bien porque el producto está consolidado y está bien posicionado, pero representa sólo el diez por ciento del sector. Factura lo que factura, pero llenar un hotel con cien habitaciones es más complicado”, mantiene el recién reelegido presidente de la Asociación Provincial de Hosteleros de Guadalajara, Manuel Jiménez.
La Sierra Norte, ‘a medio gas’
“La crisis al final afecta a todos por igual”, replica, en cambio, el presidente de la Asociación de Turismo Rural de la Sierra Norte, Manuel Cruz, que mantiene que la ocupación en los pequeños alojamientos serranos no ha superado por lo general el 50%. “Tengo que decir que rotundamente no es cierto que el turismo rural está aguantando bien la crisis; y lo puedo demostrar”, asegura Cruz, contraviniendo la aseveración que los políticos han venido sosteniendo en los últimos tiempos.
En la Sierra Norte, también “el verano ha sido flojo”, en parte porque no es la temporada alta para sus casas rurales, pero sobre todo porque la crisis ha hecho que quienes antes hacían cuatro escapadas al año ahora hagan menos y que los españoles gasten menos. “La crisis nos está afectando a todos, a unos más que a otros, pero la estadística indica que el nivel de consultas ha descendido bastante”.
Alto Tajo, regular
También el Alto Tajo ha salvado el verano. “No nos podemos quejar, ha habido mucho movimiento aunque tal vez los visitantes no se hayan dejado tanto dinero, sobre todo en los restaurantes”, valora Marta Corella, presidenta de la Asociación de Turismo Rural de Molina de Aragón-Alto Tajo (Atrama). “En el cómputo de todo el verano, desde julio, casi nadie habrá tenido un 50% de ocupación, pero en agosto sí ha habido días con mucha más”, explica, a la vez que remarca las bondades del turismo en la comarca, por la variedad de oferta. El resultado, pues, es relativo: “En el contexto de hace cuatro años diría que hemos tenido un verano horrible, pero en el contexto actual y siendo realistas debo decir que no ha ido tan mal”.
Así pues, los hosteleros mantienen que las cifras son malas en la zona rural –donde no llegan al 50%, tampoco en el Alto Tajo– y muy malas en suelo urbano. De hecho, el desplome es tremendo en los hoteles de la capital y del Corredor, como indica el presidente de los Hosteleros, a pesar de que esta vez la situación ha quedado “aliviada” durante unos días de agosto por la católica Jornada Mundial de la Juventud. Pero poco más. En verano, “como en el resto del año”, no hay turistas porque no hay actividad económica, asegura Jiménez. “A Toledo o a Cuenca los japoneses siguen llegando y su turismo sigue dando resultados, pero en la ciudad de Guadalajara y el Corredor se trataba de un turismo de negocios, ligado a la actividad económica, que ha decrecido de forma notoria”, aclara Jiménez. Su explicación la sostienen las estadísticas: “se está facturando el 30% de lo habitual, así que apenas da para pagar las nóminas”, mantiene: “El ochenta por ciento de los hoteles está buscando quien lo compre”. Uno de una conocida cadena ya ha echado el cierre en Guadalajara capital.
Con un registro de pernoctaciones por los suelos y unas cifras de visitantes frenada en la capital, los números globales del veraneo sólo podrían mejorar si lo hiciese notablemente el turismo de la provincia. Pero tampoco el turismo rural en verano da para tanto, a pesar del buen comportamiento de algunos destinos como Sigüenza, el segundo en número de visitas de toda la región tras Toledo; la promoción de algunas comarcas –Arquitectura Negra o Alto Tajo, entre otros– o el regreso de más bañistas que otros años a Entrepeñas, que ha vivido un segundo verano con las reservas de agua por encima del 50%, que viste su paisaje e invita al chapuzón.
Más bañistas en Entrepeñas
Uno de los escenarios de referencia en el turismo en verano es la playa de Sacedón, en lo que en sú día fue llamado Mar de Castilla. “El verano, con mejor nivel de agua en Entrepeñas, ha estado bastante animado. Este año más aún que el pasado porque la voz se corre”, bromea el regidor, para quien, pese a todo, “los dueños de bares y restaurantes dicen que se está gastando menos, no tanto como antes ni con la misma alegría”.
El aumento de visitantes no supone, sin embargo, un repunte intenso en la actividad del sector en el pueblo. “El problema es que los hosteleros tienen la inseguridad de saber qué nivel va a haber en el embalse”. De hecho, no hay más emprendedores: “no vamos a más, sino a menos”, a pesar del mejor nivel de las reservas.
También otros destinos registran un buen comportamiento en verano, como ocurre con las localidades que celebran recreaciones históricas en julio: Cogolludo, Hita o Sigüenza, entre otras. En el caso de Sigüenza, su Ayuntamiento ha asegurado que el buen nivel de visitantes lo mantiene no sólo la monumentalidad y la oferta de la localidad sino la proximidad del Barranco del Río Dulce, el Camino del Cid o la ruta del Románico Rural, además del Tren Medieval, con los convoyes ‘de epoca’ que parten los sábados durante buena parte del año desde Madrid.
¿Qué se puede hacer para que las cifras globales del turismo provincial sean superiores el próximo verano? Necesariamente, seguir apuntalado la buena oferta de turismo rural y mejorar la llegada de visitantes a los hoteles de las principales poblaciones. “Hace falta formación y promoción, pero el problema es que la Administración no tiene ya para lo uno ni para lo otro”, reconoce el presidente de los Hosteleros. La crisis, de nuevo.
http://eldiadigital.es