Allo ya cuenta con su primera casa rural. Se trata de una casa solariega del siglo XVI que se ubica en pleno corazón de la localidad (calle Mayor, 6) y que ha sido rehabilitada para poder crear esta vivienda rural, bautizada en honor a la familia como Casa de los Ulibarri. El inmueble, que ha obtenido la calificación de dos hojas, está preparado para albergar a 16 personas, distribuidas en siete habitaciones y dos camas supletorias.
La casa, que en sus tiempos dispuso de trujal y bodega propia para el abastecimiento familiar, rememora claramente el pasado agrícola de la localidad. La historia y los recuerdos se agolpan en cada rincón de la casa porque así se ha pretendido en la reforma. Se ha procurado respetar al máximo los materiales existentes desde paredes a suelos, puertas y pilares originales. Guiada por los sentimientos y el afán de conservación, Carmen Martínez Osés (viuda de Javier de Ulibarri) de 57 años, natural y vecina de Mendavia, se ha embarcado en este proyecto junto a sus hijas Carmen, de 29 años, y Blanca de 27. “Desde hace años con mi marido ya barajábamos esta idea porque creemos que la vivienda reúne unas condiciones especiales para ello y conservar la casa familiar ha sido lo que también me ha impulsado. Estamos muy ilusionados porque la zona tiene un amplio y variado abanico para realizar actividades de todo tipo y la idea es la autofinanciación, con la única finalidad de conservarla”, explicó la madre.
Los que se alojen en la Casa de los Ulibarri tendrán la opción de elegir entre las habitaciones de Las monjas, El obispo, El fraile, Los hermanos, El despacho y Los padres. La decoración ha sido el caballo de batalla de esta rehabilitación, que se ha prolongado durante cuatro meses y ha pretendido cuidar al máximo sus elementos originales. Con unas amplias dependencias, la nueva casa rural tiene su entrada principal por la calle Mayor y consta de baja más dos alturas. La planta a pie de calle cuenta con un zaguán de canto rodado original del siglo XVI, un antiguo comedor de invierno (ahora recepción-biblioteca), un salón comedor, cocina, un cuarto de los tinos (hoy leñera) y un antiguo granero. A través de un pasillo se accede a un coqueto y bien cuidado jardín, que incluye porche, barbacoa y una tabla de plancha. Todo, con vistas a la calle Sancho el Fuerte y Cuesta de Montero.
En la planta baja el visitante puede disfrutar de una sala de ocio que incluye futbolín, dardos y naipes. A través de una puerta forjada, existe la posibilidad de presenciar una sala de comportas (usadas para la antigua vendimia) y un patio interior decorado con piezas del antiguo trujal como pilas o ruedas de piedra de la molturación de la oliva. Bajo la escalera principal se encuentra una zona de aseo con lavandería. En planta primera se ubican los siete dormitorios, tres baños con cabinas de hidromasaje y un amplio recibidor.
Rincón etnográfico
La planta segunda la ocupa un granero y en la zona alta del hueco de una gran escalera, un pequeño rincón etnográfico engalanado con diferentes aperos de labranza en deshuso. Los servicios se completan con toma de TV y acceso a internet. Dada la amplitud y posibilidades del inmueble, como línea futura de trabajo se plantea abrir las puertas a conferencias, convenciones de trabajo, charlas… Además de estar trabajando en la eliminación de barreras arquitectónicas, la Casa de los Ulibarri ofrece instrucciones en braille para personas invidentes y página web (www.casadelosulibarri.com).
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