Aunque la estampa no es tan frecuente en Galicia como en Cuba, no faltan alrededor de ciertas estaciones de trenes los cazadores de turistas que intentan convencerlos de alquilar una habitación en una casa privada a módico precio. Otros optan por irse de vacaciones, sí, pero a la casa de un amigo. Unos cuantos incluso disponen de una vivienda en la costa que sólo utilizan en verano. Y sobran en Galicia apartamentos para alquilar en los meses estivales, algunos legales y otros no tanto. La oferta de camas fuera del circuito hostelero ronda en la comunidad gallega alrededor de 400.000 camas, según los datos que ofreció ayer Manuel Figuerola, experto en asuntos turísticos al que la Xunta ha encargado un diagnóstico del sector. Esta cantidad multiplica por seis, e incluso sobrepasa, la oferta regulada en los establecimientos de hostelería, que el año pasado alcanzaba las 60.646 plazas.
Figuerola ha sido contratado por la Xunta como una especie de “médico” del sector. Porque el turismo en Galicia no parece encontrarse bien de salud, contagionado de una dolencia que también afecta al Estado. Aunque la crisis parece la principal responsable de su enfermedad, uno de cuyos rasgos principales es la caída de peso, la Xunta de Galicia ha dispuesto que un experto elabore un “diagnóstico” ?que se presentará en septiembre? que permita afrontar el futuro con unas líneas estratégicas más claras. Al igual que los facultativos, que toman nota de los síntomas que aquejan a sus pacientes para elaborar un diagnóstico lo más preciso posible, el ex director de la Escuela General de Turismo y decano de la facultad de Turismo de la Universidad de Nebrija, Manuel Figuerola, ha incluido en su lista la competencia de las casas particulares susceptibles de ejercer como alojamientos turísticos.
Para Figuerola, este tipo de alojamientos “compiten en el mercado turístico en una situación, en muchos casos, de al menos alegalidad”. Este experto, autor de decenas de artículos sobre turismo, libros de referencia en el sector y asesor de planes turísticos en varios países de Latinoamérica, constata que existen más de 166 mil viviendas “secundarias” en Galicia “susceptibles” de entrar en este juego, la mayoría en A Coruña, con más de 62 mil, seguida por Pontevedra, con poco más de 45 mil.
Figuerola estima que en el análisis hay que tener en cuenta que este tipo de alojamientos se han realizado durante el año pasado más de 40 millones de estancias, frente a los 7,79 millones en hostelería.
Figuerola, que es asesor de la Federación Española de Hostelería, también se ha mostrado crítico con el propio sector, al constatar que el único factor que ha crecido durante el primer semestre de este año han sido precisamente las plazas hoteleras, un 2,62%, mientras que la caída de las estancias ha llegado al 11%.
El turismo internacional, la dificultad para captarlo y mantenerlo, es otro de los caballos de batalla a los que tendrá que enfrentarse el Gobierno autonómico. Sólo entre los meses de enero y junio de este año se ha perdido una tercera parte de visitantes procedentes de fuera de España. “Salvo 2005, por efecto de la resaca del Xacobeo, no hemos sido capaces de hacer una política de asentamiento de la demanda de fuera”.
La estacionalidad es otro de los problemas que destacó el experto. “En una década no se ha hecho nada en políticas de distribución de la demanda”, señaló. A ello sumó “los problemas del transporte aéreo”. “Sobran aeropuertos o su ordenación. Es necesario una política de tráfico aéreo porque Galicia a día de hoy está todavía muy lejos del ferrocarril”, indicó.
Uno de los puntos fuertes de Galicia es la demanda de turistas del Estado que, según Figuerola, “no está tan condicionada por eventos como el Xacobeo”.
El turismo rural: resultados “modestos” para los muchos recursos “quemados”
El turismo rural, que tantas expectativas levantó en su momento, no parece haber dado los resultados esperados. Figuerola mostró que el porcentaje de plazas ocupadas en este tipo de establecimientos ha caído más de tres puntos desde 2001, aunque ha crecido el número de empleados y el total de viajeros.
En todo caso, este especialista señala que haber conseguido en 2008 un total de 162.881 viajeros constituye “un resultado bastante modesto”. Además, añadió, la estancia media es “bajísima” porque “no somos capaces de asentar a ese turismo”.
Al mismo tiempo, apunta a que “muchas casas rurales se hicieron para ampliar patrimonios privados”. “Hay casas que se abren, a veces, los sábados, y otras que ni se abran siquiera”, argumentó. “Este ámbito asumió muchos recursos. Se quemaron muchos recursos que podrían haber sido puestos en valor en otro sitio”, concluyó el autor de “Teoría económica del turismo”.
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